Tras el reconocimiento que hizo el Gobierno sobre al aumento de la delincuencia en la Región Metropolitana durante el primer semestre de 2015, no son pocos quienes piensan en tomar medidas drásticas para defenderse. Una de ellas es comprarse un arma, tal como lo hizo el suegro de Marcelo Díaz, quien se defendió a tiros de un atraco en su domicilio.

Sin embargo, sobre ese punto, cabe señalar que no siempre disparar contra un delincuente puede ser considerada una acción enmarcada bajo el justificativo de legítima defensa. Así al menos lo confirma a Publimetro Cristián Irarrázaval, abogado delDepartamento de Estudios de la Defensoría Penal Pública.

“La legítima defensa está regulada en el artículo 10° N° 4,5 y 6 del Código Penal, que establecen los requisitos y circunstancias en que procede.

Así, el artículo 10 número cuatro prescribe que ‘el que obra en defensa de su persona o derechos, siempre que concurran las circunstancias siguientes: primera, agresión ilegítima; segunda, necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla y tercera, falta de provocación suficiente por parte del que se defiende”, dice el especialista.

“En este numeral se establecen los requisitos de la legítima defensa. Los requisitos son copulativos: de faltar alguno ya no se puede invocar la causal de justificación, sino meramente la legítima defensa incompleta, que opera como atenuante en conformidad con los artículo 11 número 1 o 73 del Código Penal”, agrega.

Armas debidamente inscrita

“Para comenzar existe una Dirección General de Movilización Nacional (DGMN), que exige una serie de requisitos”, indica la abogado especialista legítima defensa Daniela Cesani Iglesias, del estudio MiAbogado.cl. Respecto a lo que se necesita para tener un arma debidamente inscrita en Chile. De hecho, se exige a la persona que va a comprarla que avise a la autoridad fiscalizadora, donde se debe precisar el modelo y el lugar en que realizará la transacción; luego se declara el domicilio en que quedará inscrita esta, y se necesita rendir un examen escrito de conocimiento, otro sobre la manipulación, conservación y actitud física, otro de tipo psiquiátrico, entre otros.

“Es importante señalar también que la Ley exige que una persona que quiere tener un arma no tenga ningún antecedente penal, ni antecedentes de violencia intrafamiliar”, aclara Cesani Iglesias.

Disparar por defensa propia

Una vez que una persona ha superado tales requisito, puede usar el arma sólo en el domicilio inscrito. Pero, ¿qué uso puede darse a esa arma? Principalmente, cuando son de uso personal, la razón es la defensa.

De hecho, si es que eventualmente una persona da muerte a un delincuente usando un arma en su domicilio, ese deceso podría incluso justificarse invocando la legítima defensa.

“En principio, si una persona da muerte en su casa a un intruso con un arma debidamente inscrita, probablemente va a estar en la hipótesis de legítima defensa privilegiada”, indica Irarrázaval.

Y aclara que “previsiblemente en este caso se consideraría que el dueño de casa impidió el delito del artículo 436 del Código Penal (robo con violencia o intimidación), lo cual de acuerdo al artículo 10 número 6, implica que está en un caso de legítima defensa privilegiada, presumiéndose que se cumplen los requisitos legales de la legítima defensa”, aclara.

Sobre el requisito que invoca “necesidad racional del medio empleado” (que significa que la reacción de la víctima sea necesaria y proporcional en razón de las circunstancias), el abogado dice que “la utilización de un arma de fuego no excluye necesariamente la concurrencia de la legítima defensa, a pesar de que el intruso puede haber actuado armado con instrumentos de menor poder o eventualmente desarmado”.

Sin embargo, este es el escenario hipotético que se daría en el caso que todo ocurre dentro de casa donde el arma está debidamente inscrita.

Ahora, en el caso que se actúe fuera de casa, las condiciones cambian. Así al menos lo explica Daniela Cesani Iglesias.

“En caso en que la persona dispare injustificadamente, desde o hacia la vía pública, se expone a penas de 3 a 5 años y un día”, dice. Y luego agrega que “si el disparo se produce en un lugar distinto al que fue solicitado para el uso de armas, las penas pueden ir desde 541 a 3 años y un día”, explica la abogada.

Cabe señalar que, en cualquier caso, mantener un arma dentro de casa siempre resulta peligroso, pues son varios los casos en los que el delincuente termina haciéndose de esta y provocando lesiones peores a las que se pretendía evitar.